Kapitel 3

ECONOMÍA Y CICLOS DE PRODUCCIÓN

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El ciclo natural:
Lo que se marchita en otoño es transformado por los organismos del suelo
de nuevo en humus, para que al año siguiente
vuelvan a madurar frutos sanos y ricos en nutrientes.

3.A) LA EXTRACCIÓN DE MATERIAS PRIMAS

La extracción de todo tipo de materias primas se realiza de forma respetuosa y con conciencia de lo que exige a la Tierra, a sus suelos, a sus aguas, a su aire, a sus plantas, a sus animales y a sus comunidades locales.

En el cultivo de plantas, un cuidado biológico y sostenible de los suelos y de los campos hace crecer sin cesar la capa de humus.

La cosecha de plantas silvestres se realiza de modo que queden garantizadas la reproducción de las plantas y sus funciones naturales en cada ecosistema.

Los animales son valorados como seres sintientes y tratados con atención.

En la obtención de materias primas que no vuelven a crecer con rapidez, como tierras, piedras, sal, gases, aceites o metales, se protege en gran medida la diversidad local de especies.
Paralelamente se llevan a cabo medidas de renaturalización de modo que la variedad de especies y la biodiversidad aumenten.

El agua vuelve siempre al ciclo del agua en estado purificado y revitalizado.
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3.B) CICLOS DE PRODUCCIÓN

Inspirado por la naturaleza
y por el «principio Cradle to Cradle»,
– lo que antes se consideraba «residuo» –
se convierte en nutriente de nuevos ciclos de producción.

Nuestra ropa es de alta calidad y está hecha de materiales naturales, renovables y duraderos como el cáñamo, el lino, la seda salvaje o la ortiga. Cada persona encuentra su propio estilo, el suyo. Ya no existen los dictados de una moda que cambia sin cesar.

También la mayor parte de nuestros textiles se hace con materias primas naturales, renovables y locales, como por ejemplo lino, cáñamo, lana o fibra de ortiga.
La ropa gastada y los textiles viejos se transforman en alfombras o en telas para muebles.
Los textiles puramente naturales se pueden compostar.

Los alimentos se producen sobre todo a nivel regional y, siempre que es posible, de común acuerdo entre quienes cultivan la tierra y sus clientes, de modo que ya casi no hay excedentes.
El alimento que no se puede vender se pone a disposición de personas o animales, o se composta y así se devuelve directamente al ciclo de la Tierra.

Los bienes de consumo, como los productos de limpieza, los champús o los de cuidado corporal, y con ellos sus envases, se hacen por principio con materias primas naturalmente renovables, y con gusto de forma casera. No solo son compatibles con los ecosistemas a los que llegan, sino que después sirven de abono para nuevas plantas.

Los bienes de uso, como los coches, las máquinas o los ordenadores, se fabrican duraderos y reparables a partir de los llamados «nutrientes técnicos». Cumplido su tiempo de servicio, un proceso de reciclaje pensado de antemano para cuidar al ser humano y a la naturaleza vuelve a dar aparatos nuevos.

Las casas y los edificios se construyen con materiales sostenibles y, en lo posible, regionales, que al cumplirse su tiempo pueden devolverse a la Tierra o volver a usarse. Las conducciones y las tuberías se instalan de modo que puedan desmontarse con facilidad, reutilizarse o reciclarse.
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El cultivo y el uso de plantas útiles ecológicamente valiosas, como el cáñamo, el lino, la paja, el miscanthus y las algas, así como ese residuo de la industria maderera que es la lignina, han desplazado al plástico artificial derivado del petróleo y a otros materiales sintéticos dañinos.

Las impresoras 3D permiten fabricar objetos a partir de hongos, lignina y fibras vegetales.

Y así, de estos materiales nacen no solo diversos productos del hogar, juguetes o aislamientos de casas, revoques, marcos de ventanas y de puertas, macetas, papel o cartones, sino incluso las carrocerías de coches o de aviones. Y se los tiene en alta estima por sus múltiples cualidades.

Y lo genial es esto: después de su uso, estos materiales pueden reaprovecharse o compostarse, y sirven así de abono para nuevas materias primas.

Por eso también todas las pinturas están hechas de materias primas que pueden volver sin riesgo al ciclo natural.

Volvemos la mirada a la sabiduría de nuestros antepasados y ya de niños aprendemos a elaborar nosotros mismos nuestros alimentos, nuestros productos de cuidado corporal y de limpieza con ingredientes naturales.

La producción y el uso de las cosas se apoyan en general en lo que en la permacultura
se llama el «principio de las 5R»:

1. R-efuse / ¡Recházalo!
2. R-educe / ¡Redúcelo!
3. R-euse / ¡Úsalo varias veces!
4. R-epurpose / ¡Dale otro propósito!
5. R-ecycle / ¡Aprovéchalo!

Los científicos trabajan mano a mano con quienes están en la práctica y con los productores.
El objetivo es obrar de forma «ecoligente» [1].

En las etiquetas de los productos se declara la huella ecológica. Así se hace transparente, sobre todo, de qué se componen los materiales, con cuánta justicia se produjeron y cuánto duran.

No se trata de ser menos dañino,

se trata de ser útil

y de dejar una huella ecológica

que uno celebra.

Michael Braungart

[1] La palabra se compone de los términos «ecológico» e «inteligente», en el sentido de: ecológicamente valioso, culturalmente inteligente. Hay ecoligencia cuando los resultados y los conocimientos de la investigación ecológica y de la conciencia espiritual desembocan concretamente en aplicaciones sociales, para garantizar un derecho general a la existencia de todos los seres vivos (ser humano, animal, planta). Para ello es requisito proveer a nivel regional los recursos básicos de la vida humana:

🌿 agua potable pura
🌿 alimento sano
🌿 materias primas renovables
🌿 vivienda
🌿 fuentes de energía regenerativas
🌿 combustibles posfósiles
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3.C) LA LONGEVIDAD DE LOS BIENES DE USO

Las máquinas y los aparatos se
desarrollan y fabrican
de modo que duran décadas
y se reparan con facilidad.

Las brillantes soluciones de la naturaleza sirven de modelo inspirador.

Cualquier artesano cualificado puede volver a poner en funcionamiento estos aparatos con las instrucciones que entrega el fabricante.

En nuestros «cafés de reparación» ampliamente extendidos, personas con talento reparan objetos de uso cotidiano.
Allí también se aprenden distintas técnicas para reparar tú mismo las cosas, revalorizarlas o darles un nuevo destino.

3.D) AMAMOS LA ARTESANÍA

En lugar de mercancía masiva de producción industrial, volvemos a rodearnos de productos artesanales.
Estos tienen una esperanza de vida más larga y se componen en gran parte de materiales reutilizables.

Además, en ellos se percibe también al ser humano que hay detrás del oficio.
Así se restablece una relación de aprecio con los objetos de los que nos rodeamos.

Las artes artesanales antiguas, en especial también las de los rincones más remotos de la Tierra, se han archivado digitalmente y a partir de ellas se han desarrollado guías prácticas.
Así, por ejemplo, quienes diseñan en el norte de Europa pueden ahora aprender técnicas de trenzado de los oasis egipcios.
O viajan a esos oasis para aprender las técnicas de las personas del lugar o también para mandar fabricar productos directamente allí mismo.

3.E) ENVASES Y EMBALAJES

Los productores entregan sus productos a las tiendas en grandes recipientes rellenables, donde quienes compran los trasvasan a los tarros, bolsas de tela, bolsas de papel o cajas que traen consigo.
Estos envases están disponibles en todas las tiendas, de modo que también se puede comprar de forma espontánea.
Los líquidos en botella o los alimentos en tarros a los que este trasvase perjudicaría se venden en envases con depósito.

Los materiales de envase, como los tarros o las botellas, son reutilizables o reciclables. Las cajas o las bolsas de papel son compostables tras varios usos. Los recipientes de bioplástico dañados o gastados también se compostan.

Los embalajes de transporte son reutilizables. Una vez desembalado el contenido, los embalajes y los materiales de relleno se devuelven a las empresas de transporte, que a su vez los llevan de vuelta a los productores de las mercancías para que puedan volver a usarse.
Los sobres son compostables.

Por respeto a los árboles, los folletos se elaboran ya solo en formato digital y pueden consultarse, para quienes desean vivir sin ordenador, en los centros comunitarios de los pueblos y las ciudades verdes.

Cuando regalamos algo, usamos bolsas de papel resistente o de telas hermosas, que pueden seguir usándose durante años. Y así nos regalan al mismo tiempo también nuestros árboles – su vida.

3.F) APOYAMOS A NUESTROS PRODUCTORES REGIONALES

Nos encanta
comprar en nuestro vecindario
y cultivar relaciones amistosas
y simbióticas.

Por eso hay por todas partes tiendas con predominio de productos locales y regionales.

En el campo y en las ciudades se forman comunidades de compra que obtienen sus productos directamente de artesanos, productores y granjas ecológicas de la región.
Las aplicaciones informáticas ayudan a localizar a productores de especialidades y a organizar entregas conjuntas.

Apoyamos a nuestros productores regionales al no comprar ni importar ya productos que pueden elaborarse en cantidad suficiente en nuestra región o en nuestro país.
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Como no hemos vuelto a comprar ni a importar estrictamente nada de productores que han explotado a personas, animales y la naturaleza, que han usado semillas transgénicas o venenos agrícolas, también esas personas producen de nuevo de forma biológica y sostenible.
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3.G) ENERGÍA RENOVABLE Y SOSTENIBLE EN TODOS LOS NIVELES

La mejor política energética consiste en medidas de ahorro y en un aumento de la eficiencia energética.

Cada aldea, cada comunidad y cada barrio puede abastecerse de forma autónoma con energía renovable. Aprovechan las posibilidades regionales de generación de energía, como por ejemplo la energía solar, la energía de las corrientes, la energía mareomotriz y la energía de las olas.

Casi todos los edificios se abastecen de electricidad por sí mismos y vierten los excedentes a la red eléctrica regional. Las tejas solares son el estándar y las turbinas eólicas verticales forman parte de cada tejado.

Las patentes de tecnologías e inventos silenciados que contribuyen a resolver los problemas energéticos y a sanar a las personas y a la Tierra, como por ejemplo las de la «energía libre» o de la «fotosíntesis artificial», se han puesto a disposición de la humanidad. En las universidades estas tecnologías también se investigan a fondo y se siguen desarrollando.

3.H) TRANSPORTE RESPETUOSO CON EL MEDIO AMBIENTE

Nuestras redes de transporte públicas están bien desarrolladas, son fiables y de fácil acceso para todas las personas. Los vehículos circulan sin emisiones con energía procedente de fuentes renovables. Están gratuitamente a disposición de todo el mundo.

Los aparcamientos con cubierta verde generan energía solar y eólica. Ofrecen una infraestructura de recarga bien desarrollada y una conexión directa con la red pública. Aquí se cambia cómodamente de un medio de transporte a otro.

También los carriles bici son anchos, seguros y están bien iluminados. Unen la ciudad y el campo en una red armoniosa por la que circulan por igual familias, personas que van al trabajo y viajeros. A ello se suman numerosas iniciativas de coche compartido y de bicicleta compartida.

También en el sentido de la reducción del tráfico ponemos el foco en la región.
Producimos todo lo posible cerca. Aquí, en nuestra región, encontramos nuestros prestadores de servicios preferidos, nuestros puestos de trabajo y las cosas del día a día.
Así necesitamos menos transportes, ahorramos energía y ganamos tiempo.

Menos coches significa: más espacio para el encuentro. Muchas calles se transforman en espacios de vida verdes, donde los niños juegan seguros y los vecindarios crecen juntos.

3.I) MENOS ES MÁS

En nuestro nuevo sistema social responsable con el ser humano y con la naturaleza solo compramos lo que realmente necesitamos. Esto vale también para los regalos materiales. Lo que más nos gusta regalar es lo hecho por nosotros mismos, en lo que ha fluido nuestro amor por quien lo recibe.

Los «regalos» profundamente sentidos que nos alegran en los días de fiesta nacen de nuestro vínculo sensible entre nosotros y con la Tierra.

Como en nuestros lugares de vida hemos tejido redes sociales, no todos los hogares necesitan poseer todos los aparatos o máquinas. Estos son comprados, puestos a disposición y reparados por las comunidades locales.

3.J) EL OBJETIVO DE LAS EMPRESAS

El objetivo de una empresa no es ante todo el beneficio,
sino la verdadera satisfacción de las necesidades de sus clientes,
la felicidad de quienes trabajan en ella
y la salud duradera de la Tierra.

Las empresas están dirigidas por personas que colaboran de forma cooperativa, persiguen la misma visión y cultivan una relación buena y respetuosa con sus clientes, sus proveedores, sus demás socios y entre sí.

Algo tienen en común: la alegría por su labor y su compasión hacia sus semejantes, hacia todos los seres vivos y hacia la Madre Tierra. Actúan de igual a igual y se centran en medidas que crean confianza. Desarrollan y afinan sus procesos de trabajo, de modo que se vuelven más eficientes y verdaderamente sostenibles.

Ellas respetan las particularidades individuales de cada persona y las tienen en cuenta en la planificación de conjunto.

La jerarquía en el sentido clásico ya no existe. Hay distintos ámbitos de responsabilidad. Cada persona participa del éxito. Mientras siga habiendo dinero, la cuantía de esa participación se acuerda en común.

El afán de crecimiento exterior se ha transformado en un afán de crecimiento interior.
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3.K) LA ECONOMÍA SE BASA EN LA FRATERNIDAD

La economía se basa en la fraternidad con toda la vida.
Está al servicio del intercambio concreto.
En lugar de crear artificialmente necesidades absurdas, sirve para satisfacer las verdaderas necesidades.

Las empresas y las personas emprendedoras se entienden como socios de simbiosis.
Actúan para el beneficio mutuo, para el bien de todos los seres vivos y para la conservación de los valiosos ecosistemas de la Tierra.

Las personas de un lugar utilizan, según el principio de los bienes comunes, de forma comunitaria pastos, herramientas u otros bienes, por ejemplo. La responsabilidad común queda claramente regulada y se cultiva una buena comunicación.

Siempre que resulta fácilmente posible, se practica el trueque.

En la economía se aplican los principios de la «ECONOMY OF LOVE»:

Aquí las cuatro dimensiones sociedad, economía, cultura y medio ambiente se llevan a un equilibrio mutuo:

La economía se ocupa de una creación y una distribución justas del valor para todos los grupos de interés. Los costes externos, las prácticas de producción y los efectos sobre la sociedad y el medio ambiente se presentan de forma transparente.

En el ámbito de la cultura se fomentan el aprendizaje a lo largo de toda la vida, el bienestar y el compromiso creativo entre las personas y hacia la comunidad.

En el ámbito de la sociedad se fomentan condiciones de trabajo justas y dignas. Cada persona ha de sentirse segura y respetada.

La regeneración activa del medio ambiente se fomenta mediante la agricultura biodinámica y prácticas de producción sostenibles.

En todas partes se aplican los cuatro pilares de la «ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN» :

🌿 Dignidad humana
🌿 Solidaridad y justicia
🌿 Sostenibilidad ecológica
🌿 Transparencia y codecisión
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