Kapitel 4

ESPACIOS DE VIDA

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4.A) LOS NUEVOS PUEBLOS VERDES

Alrededor de las ciudades y en el campo se encuentran los “Nuevos pueblos verdes”.
Para ello se han reestructurado ecológicamente pueblos ya existentes y se ha puesto de relieve su "Genius Loci":
la cualidad especial de cada lugar en interacción con su entorno y con el anhelo humano de belleza.
También se tienen en cuenta las particularidades geománticas del lugar.

La arquitectura con materiales de construcción sostenibles tiene en cuenta las experiencias del feng shui, el vastu y la geometría sanadora.
Las construcciones nuevas se levantan al 100 por ciento según directrices ecológicas, como casas de energía positiva o al menos con un consumo de energía mínimo y la máxima eficiencia en el uso del agua. A ello pertenecen, por ejemplo, también los baños de compostaje.
Por cada superficie nuevamente edificada se renaturaliza una superficie al menos igual de grande, cuidando de que allí pueda prosperar al menos la misma diversidad de especies.

Se encuentran comunidades de vida y de vivienda de un máximo de 100 a 150 personas. Es tan agradable vivir en estos lugares unidos a la naturaleza, con sus paisajes de jardines paradisíacos y sus vecinos afectuosos, que atraen a un número creciente de personas que anhelan esa armonía consigo mismas y con los seres vivos que las rodean.

El habitar, el despliegue del potencial (jardines de infancia en el bosque, lugares de despliegue, etc.), el trabajo, la cultura y la comunidad suceden en el vecindario. Así la comunidad se fortalece, las ciudades se descentralizan y al mismo tiempo se favorece la calidad de vida. Se ahorran tiempo y dinero y el tráfico se reduce.

Todo lo que es posible se usa en común. Por ejemplo, aperos agrícolas, herramientas, aparatos de cocina de uso poco frecuente, coches o espacios de trabajo, salas comunitarias o talleres para el encuentro y las actividades culturales.
Aquí pueden usar una computadora quienes han decidido tener un hogar sin computadoras.
Al mismo tiempo hay lugares de retiro y espacios para trabajar y obrar a solas y en silencio.

En cada región hay espacios de sanación y casas de baños para baños termales, sulfurosos o alcalinos que favorecen la salud.

A muchos de nosotros nos encanta poder fabricar nosotros mismos los objetos de uso diario.
Y así los talleres artesanales invitan a aprender en comunidad, por ejemplo, la alfarería, el trenzado de cestas, la carpintería o la elaboración de alfombras, ropa e instrumentos musicales, así como la construcción o la restauración de muebles.

Nos apoyamos mutuamente - como ocurría antaño - por ejemplo en las labores de cosecha, en la construcción de un granero, al cubrir un tejado o en el acompañamiento de nuestros niños o de las personas mayores. Así tejemos lazos de fraternidad y solidaridad.

Tanto aquí, en el campo en los pueblos, como en la ciudad se forman comunidades de cocina y de huerto.

Como las personas mayores viven dentro de la comunidad, se ocupan de las tareas de transformación de los alimentos o del cuidado de los animales. Los jóvenes aprenden de su rico tesoro de experiencia e inspiran a su vez a los adultos.
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Los Nuevos pueblos cuentan la sanación de los seres humanos y de los animales que allí viven, la sanación de la Tierra así como la formación de humus y el fomento de la diversidad ecológica entre sus tareas principales.

Tanto en la ciudad como en el campo, consumidores y campesinos se organizan en grupos de consumo o en la llamada agricultura solidaria:
Cada campesino recibe así mensualmente de la comunidad una cantidad fija que necesita para mejorar la salud del suelo, comprar semillas, cultivar los campos, cosechar, transformar los alimentos y otros productos agrícolas, y para poder vivir bien con su familia y sus animales. Como compensación, cada miembro de la comunidad recibe una parte de esos alimentos y productos.

Los campesinos ponen, cuando hace falta, una parte de su superficie agrícola a disposición de los municipios vecinos, a cambio de arriendo o de trabajo. Allí las comunidades pueden cultivar plantas útiles, crear huertos comunitarios, compostar o dar a los animales un espacio de vida.
También en estos huertos se cultivan verduras ricas en nutrientes, frutas, árboles de frutos secos y bayas, sembrados según directrices ecológicas y sobre suelos sanos, que sobre todo se comercializan de forma regional o se venden en la tienda ecológica del propio pueblo.

Además del abastecimiento de alimentos, los campos aportan una parte esencial a la producción de materiales de construcción y textiles. Así se pueden obtener aislantes de alta calidad a partir de cáñamo, lino, paja o miscanto. O textiles de fibra de ortiga, cáñamo, lino o lana de ovejas que pastan en prados y huertos frutales.
Si el terreno resulta geológicamente adecuado, la tierra excavada para los edificios o para un lago de baño puede emplearse como material de barro para la construcción de casas.

Los manantiales y las fuentes del pueblo se consideran lugares especiales, de acceso libre para todos, cuidados con especial esmero y analizados de forma continua para garantizar la pureza y la vitalidad del agua.

Los lugares de fuerza geománticos son tenidos en alta estima y nos apoyan en nuestro despliegue.

Las superficies boscosas colindantes con el pueblo son otros espacios de descanso y de sanación para las personas.
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Para facilitar la comunicación y la gestión justa dentro de nuestros pueblos y de la región, a todos los habitantes se les ofrecen cursos sobre los métodos de comunicación más fecundos. Entre ellos se cuentan, por ejemplo, la comunicación no violenta, la holacracia, la sociocracia, el Viable System Model (VSM) o la decisión por consentimiento – así como cursos sobre la construcción de una infraestructura regional.

Según el principio del WWOOFing, nos resulta fácil trabajar en granjas ecológicas de todo el mundo a cambio de comida y alojamiento, aprender allí los métodos de cultivo y las particularidades culturales y tejer redes.
Igual de fácil nos resulta fundar proyectos de vivienda alternativos, como ecoaldeas o asentamientos de tiny houses, o vivir de forma nómada.
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4.B) LAS CIUDADES VERDES

Nuestras ciudades están intensamente reverdecidas en todos los niveles.
Los árboles viejos y jóvenes de nuestra ciudad filtran las partículas finas, procuran un microclima sano, dan sombra y aportan oxígeno. La hojarasca caída en otoño sirve a la formación de humus en la ciudad.
Las zonas de raíces de los árboles existentes han sido liberadas del asfalto y del hormigón.

El “urban gardening” transforma nuestras ciudades en “ciudades comestibles”:
Verduras, frutas, bayas y nueces se cultivan por todas partes. Ya sea en parques, en las antiguas zonas industriales, en plazas urbanas libres, en patios traseros, en tejados, balcones, fachadas o en huertos verticales y bancales elevados sobre aceras anchas.
La apicultura, la cría de abejas y los prados melíferos dentro de la ciudad se ven con buenos ojos y se fomentan.

Según el principio de la ciudad esponja, el agua de lluvia se recoge en grandes cisternas y puede usarse en la ciudad como agua de servicio o de riego, antes de ser filtrada y devuelta a las aguas subterráneas.

Al igual que el reciclaje, también está organizado el compostaje urbano. Los habitantes participan en el mantenimiento del compostaje urbano y, si lo desean, aprenden técnicas de compostaje para el ámbito privado.

También hay proyectos comunitarios, como un “cocottarium” – un gallinero colectivo para aprovechar los restos de comida, producir huevos frescos y crear vínculos sociales.

Los grandes jardines urbanos cuentan con sus propios restaurantes o cafés, donde se ofrecen los productos biológicos frescos, locales y regionales.
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Los habitantes de la ciudad se conectan con los campesinos y las explotaciones de los Nuevos pueblos verdes, para establecer con ellos alianzas, como por ejemplo las “agriculturas solidarias”, y abastecerse de los productos que no pueden producirse en la ciudad.

Los padres y madres con grandes superficies de vivienda, cuyos hijos ya se han mudado y que no ponen esa superficie al servicio del bien común – como por ejemplo para cursos o conferencias –, son animados a alquilar ese espacio libre a otras personas. Así se forman nuevas comunidades de vivienda.

Como alternativa se ofrece y se facilita el intercambio de viviendas – por ejemplo entre una familia joven que espera un hijo y una pareja mayor jubilada cuyos hijos ya se han mudado.
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Los espacios de trabajo compartidos (co-working spaces) invitan a conectarse y ofrecen puestos de trabajo agradables.

También nos gusta encontrarnos en los cafés de reparación, donde una y otra vez se imparten cursos de artesanía o de reparación.

Tanto físicos como digitales, los “cafés de intercambio” o “graneros de regalo” facilitan encontrar o transmitir objetos, libros o ropa de segunda mano.

Los pueblos y las ciudades de todas las regiones están bien conectados entre sí, para poder poner sus recursos (medios de producción, talentos) a disposición de otros o intercambiarlos.

Las redes de intercambio de saberes facilitan la transmisión del conocimiento y la conexión de iniciativas globales y locales, así como el hallazgo y la elaboración de soluciones entre personas afines.

Cuidamos de que cada región pueda asegurar la alimentación, el suministro de energía, los asuntos de gestión justa y las necesidades básicas de las personas de la manera más autónoma posible.
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